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París, una ciudad que maravilla con su luz a los turistas del mundo

Si en algún lugar del mundo se siente en todas y cada una de sus calles, puentes, esquinas y rincones la historia de un país, el legado de la humanidad y el romanticismo del arte y la cultura, es en Paris.Conocida como “La Ciudad Luz”, esta mágica ciudad francesa ilumina al mundo con su encanta-dora arquitectura, su historia de reyes y reinas que sentaron las bases de la libertad y los derechos hu-manos, su rico legado cultural y una oferta de ma-ravillas del mundo que hoy son parte del extenso patrimonio turístico. Atravesada por el Rio Sena, una importante vía fluvial para el histórico intercambio comercial y unión de los pueblos de Europa, esta ciudad supo canalizar su potencial y apogeo para convertirse en uno de los lugares del mundo más importantes en materia universitaria, cultural, y por supuesto, en turismo.

UNA CIUDAD TURÍSTICA PARA CAMINAR

Aunque cuenta con eficiente sistema de transporte subterráneo, de metrobuses y fluvial, definitivamente para visitar y conocer a París hay que can1inarlo, olerlo, sentirlo y vivirlo.
Pero no se trata simplemente de una pequeña caminata, son largas extensiones de vías, calles y avenidas las que se deben recorrer. Por ejemplo, desde el Arco de la Defensa que marca la ciudad moderna hasta el Arco del Triunfo símbolo de la libertad, pasando por la Plaza de la Concordia y recorriendo la clase del sofisticado y bien afamada Avenida de los Campos Elíseos.
Desde los 300 metros de altura de la Torre Eiffel se puede apreciar toda la planicie donde se encuentra ubicada la Capital de Francia, dividida por el serpenteante paso del río Sena, que desde lo alto reitera la  belleza y la clase de una ciudad que en medio de la modernidad conserva su rica historia.
Otros sitios como el ex Hospital de Los Inválidos, el Panteón, la Ópera Garnier y el barrio de Montmartre, conforman entre muchos otros edificios y lugares la inigualable oferta de sitios turísticos de la ciudad.

Son muchas las iglesias famosas de varios siglos atrás que aún conservan intacta su arquitectura y su legado en el desarrollo del cristianismo y la iglesia católica, con sus errores y sus aciertos.
La catedral de Notre Damme, construida en un estilo gótico entre los siglos XII y XIV, es uno de los monumentos más populares de París, fuente de inspiración de historias, cuentos y artistas.
La Basilica del “Sacre Coeur” o del “Sagrado Corazón” ubicado en lo alto de la colina Montmartre y construido por decisión de la Asamblea Nacional de 1873 como homenaje a los franceses caídos durante la guerra Franco – Prusiana. Y ni hablar del monumento al Arcángel San Miguel, ubicado en el corazón de la Place Saint Michel y hecho por David Brioud en 1860, el cual abre la puerta uno de los sitios más famosos de París, el barrio Latino, localizado sobre la n1argen izquierda del río Sena y rodeando la reconocida Universidad de La Sorbona.

TIERRA DE MUSEOS

Decir que en París hay muchos museos es una mentira, sencillamente, porque por Paris es un solo museo donde se guarda celosamente el arte, la cultura, la historia y los mejores patrimonios de la humanidad.
No es exagerado decir que en cada esquina de parís hay un museo, son más de medio centenar de museos de Arte Antiguo, Arte del Siglo XIX, Artes Decorativas, Arte Moderno, Etnográficos, de Pintores y Escultores, de Escritores y Actores, Militares, Urbanos, de Ciencias y Temáticos los que se encuentran dispuestos para el visitante a lo largo y ancho de la ciudad.
Pero indiscutiblemente es el Museo del Louvre, el de las pirámides de cristal en su entrada, el más famoso de París, y quizás del mundo, el que más sobresale en esta variada gama.
Consagrado al arte anterior al impresionismo, este escenario es cuna de reconocidas piezas de bellas artes, de arqueología y artes decorativas de los más talentosos artistas de la humanidad, en el que en sus extensas colecciones reposan obras maestras como La Gioconda de Leonardo da Vinci, entre muchas otras maravillas artísticas.

CENTRO CULTURAL POR EXCELENCIA

En París han nacido, se han formado y han desarrollado sus carreras relevantes figuras de la cultura, las artes y las letras de Francia y del mundo occidental.
René Descartes, Molière, Voltaire, Victor Hugo, Émile Zola, Alexandre Dumas, Edgar Degas y Claude Monet, entre muchos otros, hacen parte de ese ramillete de personalidades que han enriquecido el legado de los parisinos y franceses.
No en vano, París fue calificada entre comienzos del siglo XIX y finales de la década de 1960 como el centro mundial del arte, a donde llegaron brillantes artistas nacionales como Braque, Duchamp o Matisse, así como un notorio grupo de extranjeros como Beckett, Brancusi, Luis Buñuel, Ernest Hemingway, Picasso y Stravinski, entre otros.

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