Por José Fernando Ballesteros
Resultados FITUR 2026: cifras, negocios y la hoja de ruta que la feria deja abierta
FITUR 2026 cerró con una certeza incómoda y útil: el turismo sigue creciendo, pero ya no puede darse el lujo de crecer sin método. En los números hay músculo; en las conversaciones, una advertencia. La feria volvió a mostrar que la industria no se juega solo en la inspiración del viaje, sino en la manera como se negocia el futuro de los territorios que reciben.
El balance oficial del evento habla de más de 255.000 visitantes en cinco días, con 155.000 asistentes profesionales concentrados en la operación B2B y 100.000 viajeros durante el fin de semana. En participación, la feria reunió más de 10.000 empresas de 161 países, con 111 representaciones oficiales y 967 expositores titulares. Traducido a economía local: un impacto estimado de 505 millones de euros para Madrid y la sostenibilidad de 3.753 empleos asociados a la dinámica del evento.
Las cifras de visitantes: una feria que se trabaja
Es tentador leer la asistencia como un termómetro de “interés”. Pero FITUR, en su núcleo, es otra cosa: una máquina de articulación. Que 155.000 personas lleguen a trabajar el turismo (compradores, destinos, aerolíneas, tecnología, hotelería, turoperación, inversión) significa que el sector está decidiendo prioridades, rutas, contratos, calendarios y narrativas a una escala que supera el recinto ferial.
La cifra de público general, por su parte, también dice algo más profundo que “curiosidad”: revela cómo el turismo se instaló en la vida cotidiana como decisión cultural y económica. El viajero contemporáneo no solo compra un tiquete: compra tiempo, seguridad, conectividad, reputación y, cada vez más, coherencia.
Expositores y países: el mundo cabe, pero no todo cabe igual
Que 161 países participen y 111 lo hagan con representación oficial confirma el tamaño del tablero: todos quieren una porción del viajero global. Sin embargo, FITUR 2026 dejó entrever una regla nueva: ya no gana el destino que grita más fuerte, sino el que explica mejor su propuesta y su límite.
El aumento de oferta y de expositores obliga a elevar el estándar. En un mercado saturado de promesas, la ventaja competitiva no está en decir “tenemos de todo”, sino en responder con precisión: qué tipo de visitante conviene, qué temporada se quiere llenar, qué capacidad de carga existe, qué se protege, qué se regula, qué se redistribuye.
¿Cuánto negocio deja FITUR? El valor está en la cadena, no en el aplauso
Una feria no es una caja registradora inmediata. El negocio en FITUR suele madurar por capas: contactos, preacuerdos, verificación, cierres posteriores. Por eso el indicador más tangible es el impacto económico directo e indirecto en la ciudad anfitriona: 505 millones de euros y 3.753 empleos asociados. Esa cifra, más allá del titular, describe una realidad: el turismo MICE (reuniones, incentivos, congresos y exposiciones) sigue siendo una infraestructura económica en sí misma.
Para destinos y empresas, la lección es práctica: FITUR no premia la “presencia” sino la estrategia. Quien llega con agenda cerrada, métricas claras y un relato consistente suele convertir la feria en pipeline. Quien llega a improvisar, se queda con folletos y fotos.
La hoja de ruta que FITUR 2026 sugiere
Si el turismo quiere sostener su crecimiento, FITUR 2026 deja tres tareas propositivas, casi inevitables:
1) Pasar de promoción a gestión
Promocionar sin plan de manejo es invitar a un problema. Los destinos que hoy son atractivos lo son también porque están en disputa: por vivienda, agua, movilidad, empleo y convivencia. La feria, con su escala, empuja a que los gobiernos locales y nacionales hablen menos de “llegadas” y más de reglas: capacidad, zonificación, licencias, control de flujos, equilibrio entre residente y visitante.
2) Conectividad con sentido
Más vuelos no siempre significan mejor turismo. La conectividad debe alinearse con la oferta real y con la experiencia: horarios, accesibilidad, dispersión territorial, temporadas. La conversación de 2026 fue clara: el turismo del futuro se diseña con logística, no con slogans.
3) Tecnología para decidir, no solo para vender
La madurez digital dejó de ser un lujo. Medir demanda, anticipar saturación, ajustar precios, optimizar transporte, monitorear reputación y entender al visitante en tiempo real son capacidades que ya no pertenecen solo a grandes destinos. El dato se convirtió en una forma de gobernanza.
Madrid como espejo: lo que una ciudad gana y lo que una ciudad asume
Un impacto de 505 millones de euros es un mensaje para cualquier capital que aspire a eventos globales: el turismo de negocios no solo llena hoteles, también activa transporte, gastronomía, servicios, empleo. Pero esa ganancia trae obligaciones: movilidad eficiente, sostenibilidad operativa, seguridad, convivencia y un modelo urbano capaz de recibir sin romper su propio ritmo.
Por eso, quizá el mejor “resultado” de FITUR 2026 no sea la cifra récord, sino la pregunta que dejó instalada: si el turismo seguirá creciendo, ¿quién lo dirige y con qué criterios? Entre los pasillos y las mesas de negociación, la feria insinuó que el sector ya entendió algo esencial: el futuro no se improvisa; se administra. Y administrar, en turismo, es aprender a decir sí… y a veces, a decir no.
