Por José Fernando Ballesteros
El turismo dejó de ser una vitrina para convertirse en una decisión de política territorial. En ese tránsito, Valledupar decidió salir al escenario internacional con una propuesta que articula cultura, inversión y eventos como ejes de desarrollo económico y proyección global.
Su participación en FITUR, la principal feria turística de Iberoamérica, no se limitó a la promoción del destino. Allí, la capital del Cesar presentó una hoja de ruta de largo plazo orientada a atraer turistas de mayor valor, capital privado especializado y proyectos capaces de generar impacto más allá de la temporada alta.
Internacionalización como política de ciudad
Por primera vez, Valledupar llegó a este escenario con una estrategia de internacionalización estructurada, que integra promoción turística, atracción de inversión y desarrollo de grandes eventos. El planteamiento busca posicionar a la ciudad como un destino competitivo, con identidad propia y reglas claras para quienes decidan invertir.
Esta lectura entiende el turismo como un sistema que incide directamente en empleo, infraestructura, conectividad aérea y gobernanza local, y no como una suma de acciones aisladas o eventos puntuales.
Ciudad de eventos: ampliar el relato turístico
Durante la feria, Valledupar lanzó oficialmente su nueva marca turística bajo el concepto Ciudad de Eventos. La apuesta busca ampliar el posicionamiento más allá del Festival de la Leyenda Vallenata y consolidar una agenda permanente de eventos culturales, musicales, deportivos y empresariales a lo largo del año.
La estrategia se apoya en activos culturales reconocidos, infraestructura existente y proyectos en desarrollo, en línea con las tendencias globales del turismo de experiencias, donde los viajeros privilegian la autenticidad, la programación continua y el vínculo real con el territorio.
Incentivos tributarios para atraer inversión turística
Ante más de 30 empresarios españoles, la ciudad presentó su esquema de incentivos tributarios para el sector turismo. El mensaje fue concreto: la vocación cultural se acompaña de condiciones fiscales diseñadas para facilitar la inversión.
El esquema contempla exenciones progresivas del Impuesto de Industria y Comercio (ICA) y del impuesto predial para nuevas empresas de servicios hoteleros y transporte aéreo que se instalen entre 2026 y 2036. Los beneficios pueden alcanzar hasta el 90% en los primeros años, con reducciones graduales posteriores.
Estos incentivos están condicionados a la generación de empleo local y a la operación efectiva desde Valledupar, buscando atraer nuevas cadenas hoteleras, fortalecer la conectividad aérea y dinamizar el ecosistema turístico formal sin desvincularlo de la economía local.
El desafío real: pasar del anuncio a la ejecución
La presencia de Valledupar en el principal escenario turístico iberoamericano envía una señal de cambio en su modelo de desarrollo turístico. Sin embargo, el reto no estará en el anuncio, sino en la capacidad de sostener la ejecución.
La consolidación de alianzas público-privadas, la materialización de proyectos concretos y la medición de impactos sobre empleo, ciudad y servicios serán determinantes para que esta estrategia se traduzca en beneficios reales para el territorio.
Una estrategia con respaldo técnico
El desarrollo de la marca turística y la estrategia de promoción internacional están a cargo de TORNUS, agencia especializada en marketing territorial y promoción de destinos, con experiencia en proyectos de posicionamiento turístico y atracción de inversión en Colombia.
Su participación aporta una base técnica en construcción de narrativa territorial y articulación entre actores públicos y privados. El desafío será que esta capacidad se traduzca en resultados medibles y en un modelo de turismo que dialogue con la ciudad, su identidad y su tejido social.


